ELIZABETH, CONDESA DE BATORY


 

Las opiniones se dividen respecto al numero de jóvenes degolladas por la condesa Bathory, quizá la versión húngara de Gilles de Rais. Hay quien menciona trescientas, cuando otros sostienen que son seiscientas.

Elizabeth era de edad mediana, pertenecía a la nobleza y era viuda del conde Nadasay. Sin que podamos precisar cifras, sabemos que asesino a cientos de muchachas por medio del desangramiento. Para ello utilizaba diversos sistemas. Uno de varios (que se registra en libros y museos del horror) consistía en colocar a una muchacha desnuda en un cajón estrecho y equipado con clavos hacia adentro. El cajón se cerraba y era colgado del techo para que la condesa pudiera recibir el baño de sangre.

Otro sistema empleado por esta vampira se antoja ficticio (digno de alguna novela fantástica), pero fue cierto: a un relojero alemán le mando construir un robot en forma de mujer. Tenia cabellera roja y dientes del mismo color, arrancados de la boca de algún sirviente. El robot atrapaba a todo el que se le acercara y lo aprisionaba en un abrazo mortal: la víctima era traspasada por una serie de afilados punzones que surgían de los senos metálicos de la espantosa maquina. La sangre se derramaba en un canal que facilitaba recogerla y calentarla para el baño de la condesa. Si Elizabeth estaba de animo generoso invitaba a sus sirvientes a participar del baño. Estaba convencida de que la sangre de las vírgenes (o de mujeres jóvenes, en general), constituía un medio excelente para conservar la lozanía de su piel.

El 30 de diciembre de 1610 el conde Gyorsy Thurzo (primo de Elizabeth y gobernador de la provincia) acompañado de soldados, guardias y el párroco de la aldea, hizo acordonar el castillo y arresto a todos los que se encontraban en él.

En el salón principal del castillo hallaron a una muchacha desangrada y muerta. Otra, aun con vida, en cuyo cuerpo aparecían infinidad de pequeños orificios. Y una tercera, a la que acababan de torturar. En las mazmorras y bodegas encontraron a muchas otras jóvenes cuyos cuerpos ya habían sido maltratados y "ordeñados". Había mas (robustas e intactas) bien alimentadas, como si fueran ganado en un establo. Mas tarde se desenterraron los cadáveres de otras cincuenta jóvenes.

El juicio de la condesa se celebro en Bitcse, en 1611. Ella se negó a asistir. Sus sirvientas fueron condenadas a muerte. A Elizabeth, el propio rey Matías II de Hungría le conmuto la sentencia de muerte por la de prisión perpetua, que cumplió dentro de su mismo castillo. Prisionera en el escenario donde había tenido experiencias tan intensas, la condesa de Bathory supo aprovechar sus encierros.